¿Por qué una fotografía tomada a f/1.8 puede verse luminosa y con el fondo desenfocado, mientras otra a f/8 parece más oscura y nítida en toda la escena? Entender el número f permite controlar la luz, la profundidad de campo y el aspecto general de cada imagen, tanto en fotografía como en vídeo. Aquí explico cómo leerlo, qué valores elegir y qué errores conviene evitar.
La cifra del diafragma determina mucho más que la luz
- Un número f bajo, como f/1.8, significa una abertura grande y más luz.
- Un número f alto, como f/16, reduce la abertura y deja pasar menos luz.
- Cambiar un paso completo, por ejemplo de f/4 a f/5.6, reduce aproximadamente a la mitad la luz.
- La abertura modifica la profundidad de campo y la separación entre sujeto y fondo.
- El mejor valor depende de la escena, la distancia al sujeto, el objetivo y la velocidad de obturación.

Qué significa realmente el número f
El número f, también llamado valor f o apertura relativa, expresa la relación entre la distancia focal del objetivo y el diámetro de la abertura del diafragma. La fórmula básica es sencilla: N = distancia focal ÷ diámetro de la abertura.
Por eso la escala parece funcionar al revés de lo intuitivo. En un objetivo de 50 mm ajustado a f/2, la abertura efectiva ronda los 25 mm. A f/4, el diámetro se reduce aproximadamente a 12,5 mm. El número aumenta, pero el orificio se hace más pequeño.
Cuando veo que alguien confunde f/2 con f/16, normalmente no le falta conocimiento fotográfico, sino una referencia visual. Mi regla mental es directa: f pequeño significa abertura grande y f grande significa abertura pequeña.
Por qué f/1.8 deja pasar más luz que f/8
La escala de diafragmas no avanza de forma lineal. Sus valores principales siguen una progresión aproximada basada en la raíz cuadrada de dos, porque cada paso completo duplica o reduce a la mitad la cantidad de luz que llega al sensor.
| Valor de apertura | Luz relativa | Uso habitual |
|---|---|---|
| f/1.4 - f/1.8 | Muy alta | Poca luz, retratos y fondo desenfocado |
| f/2.8 - f/4 | Alta | Retrato ambiental, calle y eventos |
| f/5.6 - f/8 | Media | Viajes, paisaje y fotografía general |
| f/11 - f/16 | Baja | Más profundidad de campo y escenas luminosas |
| f/22 | Muy baja | Situaciones concretas, con riesgo de difracción |
La secuencia más conocida es f/1.4, f/2, f/2.8, f/4, f/5.6, f/8, f/11, f/16 y f/22. Las cámaras actuales suelen permitir pasos intermedios de un tercio, como f/3.2 o f/6.3, para ajustar la exposición con más precisión.
Si pasas de f/4 a f/5.6, entra la mitad de luz. Para conservar una exposición parecida tendrás que compensar con una velocidad más lenta, un ISO más alto o una combinación de ambos. En la práctica, yo suelo cambiar primero la apertura cuando quiero modificar el aspecto de la imagen y dejar el ISO como último recurso para no añadir ruido innecesario.
La apertura también decide el aspecto de la fotografía
Profundidad de campo
La profundidad de campo es la zona que aparece aceptablemente enfocada delante y detrás del punto de enfoque. Con f/1.8 suele ser reducida, mientras que con f/8 o f/11 aumenta, aunque también influyen la distancia focal, la distancia al sujeto y el tamaño del sensor.
Para un retrato cercano, f/2 puede aislar los ojos y suavizar el fondo. Si fotografías a un grupo, ese mismo valor puede resultar demasiado arriesgado porque las personas situadas en distintas filas podrían no quedar enfocadas. En ese caso prefiero f/4 o f/5.6 y compruebo que la velocidad siga siendo suficiente.
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Bokeh y nitidez
Una abertura amplia puede producir un fondo desenfocado atractivo, conocido como bokeh. Sin embargo, el bokeh no depende únicamente del número f. También importan la forma del diafragma, la distancia entre el sujeto y el fondo y la construcción óptica del objetivo.
Tampoco conviene asumir que f/1.4 siempre ofrece la máxima nitidez. Muchos objetivos mejoran en las zonas centrales al cerrar uno o dos pasos, por ejemplo de f/1.4 a f/2.8 o f/4. Yo valoro más una fotografía perfectamente enfocada a f/2.8 que una imagen movida tomada a f/1.4 solo por buscar el desenfoque más extremo.
Cómo elegir el valor adecuado en situaciones reales
| Situación | Punto de partida | Qué debes vigilar |
|---|---|---|
| Retrato individual | f/1.8 - f/2.8 | Enfocar el ojo más cercano |
| Grupo de personas | f/4 - f/8 | Separar las filas y mantener velocidad |
| Paisaje | f/8 - f/11 | Difracción y posible uso de trípode |
| Interior con poca luz | f/1.8 - f/2.8 | Movimiento del sujeto y enfoque |
| Deporte o fauna | La máxima abertura disponible | Velocidad de obturación alta |
| Macro | f/5.6 - f/11 | Profundidad de campo extremadamente corta |
Para empezar, recomiendo usar el modo de prioridad a la apertura, identificado como A o Av según la marca. Tú eliges el diafragma y la cámara calcula la velocidad, aunque debes revisar que no baje demasiado y provoque trepidación.
- Elige la apertura según el desenfoque o la profundidad de campo que buscas.
- Comprueba la velocidad de obturación. Como referencia inicial, con un objetivo de 50 mm intento no bajar de 1/60 s si sujeto la cámara a mano.
- Si el sujeto se mueve, sube la velocidad antes que cerrar el diafragma.
- Utiliza el ISO automático con un límite razonable cuando la luz cambie rápidamente.
- Amplía la imagen y revisa el enfoque, sobre todo al trabajar con f/1.8 o f/2.
En paisaje, cerrar hasta f/22 no siempre mejora la fotografía. La difracción, un fenómeno que dispersa la luz al atravesar una abertura muy pequeña, puede reducir la nitidez. En muchas cámaras el equilibrio práctico está entre f/8 y f/11, pero no lo trato como una ley universal.
Lo que cambia según el objetivo y el equipo
La cifra impresa en un objetivo suele indicar su apertura máxima, es decir, la abertura más grande que puede utilizar. Un 50 mm f/1.8 puede abrir hasta f/1.8, pero también trabajar a f/4, f/8 o f/16.
En los objetivos zoom económicos es frecuente encontrar una apertura variable. Un 18-55 mm f/3.5-5.6 puede abrir a f/3.5 en 18 mm, pero solo hasta f/5.6 cuando se amplía a 55 mm. Eso significa que al hacer zoom puede entrar menos luz y la cámara tendrá que reducir la velocidad o elevar el ISO.
Los objetivos luminosos, como los f/1.4 o f/1.8, ofrecen ventajas claras en interiores y permiten separar mejor al sujeto del fondo. A cambio, suelen ser más grandes, caros y exigentes con el enfoque. Para vídeo profesional también se habla de número T, que mide la transmisión real de luz y ayuda a igualar la exposición entre objetivos distintos.
El tamaño del sensor también influye en la profundidad de campo aparente. Una cámara con sensor APS-C o Micro Cuatro Tercios puede necesitar una abertura distinta para conseguir un desenfoque similar al de una cámara de formato completo, aunque la exposición del mismo número f siga siendo comparable.
Errores frecuentes al usar el diafragma
- Pensar que f/16 es más luminoso que f/2 porque el número es mayor. Es justo al contrario.
- Usar siempre la máxima abertura disponible y terminar con ojos desenfocados, bordes blandos o aberraciones.
- Cerrar demasiado el diafragma para conseguir nitidez y olvidar que puede aparecer difracción.
- Confundir desenfoque con bokeh. Un fondo borroso no garantiza que las luces tengan una apariencia agradable.
- Ignorar la velocidad de obturación. Una apertura correcta no compensa una fotografía movida.
- Comparar objetivos solo por su número f sin tener en cuenta focal, distancia de enfoque, estabilización y calidad óptica.
El error que más veo es tomar el diafragma como un ajuste técnico aislado. En realidad forma parte de una decisión visual: primero pienso qué debe quedar enfocado, después cuánta luz necesito y solo entonces ajusto velocidad e ISO.
La decisión final se resume en una sola pregunta
Antes de girar el dial, pregúntate qué quieres destacar. Si buscas separar un sujeto del fondo o trabajar con poca luz, empieza con una abertura amplia como f/1.8 o f/2.8. Si necesitas que una escena completa quede enfocada, prueba con f/5.6, f/8 o f/11.
No existe un número f perfecto para todas las fotografías. Cuando entiendes cómo se relacionan la luz, la profundidad de campo, la velocidad y el objetivo, dejas de elegir por costumbre y empiezas a utilizar el diafragma como una herramienta creativa.