Nilo Merino y la mirada que nace de la naturaleza

Miguel Montalvo

Miguel Montalvo

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4 de junio de 2026

Nilo, un cocodrilo diferente, sonríe bajo un arcoíris. La portada del libro de Estela Merino Gómez muestra un paisaje colorido.

¿Qué puede contar una imagen tomada por un adolescente con una cámara compacta sobre la forma de aprender fotografía? El nombre de Nilo Merino remite a una trayectoria temprana ligada a la naturaleza, el paisaje y la experimentación con la luz. Su historia permite entender cómo una mirada atenta, la práctica constante y el acceso a comunidades fotográficas pueden pesar más que el equipo.

Una trayectoria temprana que une naturaleza, técnica y curiosidad

  • Origen: fotógrafo de Torrelavega, Cantabria, nacido en 1994.
  • Comienzos: empezó a hacer fotografías de forma espontánea alrededor de los 10 años.
  • Especialidad: paisaje, fauna, insectos y fotografía macro.
  • Reconocimientos: recibió premios juveniles en 2007 y una mención especial en Wildlife Photographer of the Year 2008.
  • Proyección: colaboró con Tom Lowe en un proyecto de timelapse rodado en el sudeste de California.

Quién fue el joven fotógrafo de Torrelavega

Las referencias públicas sitúan al autor en Torrelavega, Cantabria, donde comenzó a fotografiar durante la infancia. En 2008 tenía 14 años y ya acumulaba aproximadamente cuatro años de práctica, sobre todo en entornos naturales y durante las excursiones familiares.

Su perfil llamó la atención porque no procedía de una escuela especializada ni de una familia dedicada profesionalmente a la imagen. Aprendió de forma autodidacta, leyendo sobre fotografía en internet, consultando foros y saliendo al campo con una cámara siempre que podía. Una entrevista publicada por Xataka Foto en 2008 retrataba precisamente esa mezcla de juventud, disciplina y entusiasmo.

Conviene separar la documentación histórica de la actualidad. La mayor parte de los datos verificables sobre su carrera se concentra entre 2007 y 2011, cuando todavía era muy joven. No sería riguroso presentar como recientes aquellos premios o colaboraciones sin una confirmación pública posterior.

Cómo empezó y qué define su mirada

Naturaleza antes que aparato

La fotografía apareció mientras observaba mariposas, insectos y otros elementos del entorno. Sus padres tenían una compacta Olympus de 3 megapíxeles, que utilizó al principio para hacer imágenes documentales y reconocer las especies que encontraba.

Ese detalle explica bastante bien su evolución. Primero nació la curiosidad por el mundo natural y después llegó el interés por controlar la cámara. Para mí, esa secuencia es más sólida que comprar un equipo avanzado sin tener todavía un motivo claro para fotografiar.

Aprender observando y repitiendo

El paso de la compacta a una réflex no fue solo una mejora técnica. Significó descubrir que podía modificar la exposición, el enfoque, la profundidad de campo y la velocidad de obturación. La profundidad de campo, por ejemplo, determina qué parte de la escena aparece nítida, algo decisivo en la fotografía macro.

En sus primeras series aparecen tres intereses que se complementan bien. El paisaje le daba escala y atmósfera, la fauna aportaba movimiento e imprevisibilidad, y los insectos obligaban a trabajar con paciencia y precisión. Esa combinación también evitaba que su trabajo dependiera de un único tipo de imagen.

Los reconocimientos que ampliaron su horizonte

Los premios no explican por sí solos la calidad de un fotógrafo, pero sí pueden abrir puertas, generar confianza y permitir que una afición se convierta en un proyecto más ambicioso. En este caso, marcaron una progresión bastante clara.

Periodo Hecho destacado Por qué importa
2007 Segundo premio y accésit en la categoría juvenil de Young Photographer of the Year, organizado por Digital Camera. Confirmó que su trabajo tenía interés más allá de su entorno cercano.
2008 Mención especial, con la distinción Highly Commended, en una categoría juvenil de Wildlife Photographer of the Year. Relacionó su nombre con uno de los grandes concursos internacionales de fotografía de naturaleza.
2010 Trabajo en Estados Unidos junto al realizador Tom Lowe. Le permitió acercarse a la producción audiovisual y al timelapse.
2011 Participación en vídeos divulgativos sobre iluminación y timelapse. Mostró que su experiencia también podía servir para explicar procesos fotográficos.
El dato más interesante no es la edad que tenía al recibirlos, sino la continuidad entre cada etapa. La fotografía de naturaleza llevó al reconocimiento, el reconocimiento facilitó nuevas colaboraciones y esas colaboraciones ampliaron su lenguaje hacia el vídeo y el tiempo acelerado.

La imagen del árbol que convirtió un paisaje en relato

Una de las fotografías más citadas de aquella etapa fue realizada en el Parque Natural de los Collados del Asón, en Cantabria. La escena mostraba un árbol situado entre el agua de una cascada, un elemento que el fotógrafo ya había visto otras veces pero que solo consiguió descubrir visualmente cuando cambió su manera de mirar.

La cascada tenía unos 50 metros de altura y el árbol solo quedaba directamente en contacto con el agua cuando el caudal aumentaba. La imagen se tomó con trípode y filtro polarizador. Este filtro reduce determinados reflejos y puede ayudar a controlar el brillo de superficies mojadas, aunque su efecto depende mucho del ángulo respecto a la luz.

Lo que hace atractiva la fotografía no es únicamente el paisaje. El árbol introduce una forma irregular y casi narrativa dentro de una composición dominada por el agua. En mi lectura, ahí aparece una lección importante: muchas veces la imagen decisiva no está en el lugar más espectacular, sino en el detalle que habíamos pasado por alto.

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El equipo también forma parte de la historia

La cámara utilizada pertenecía a una etapa anterior de su aprendizaje y, según la entrevista de entonces, había sufrido las consecuencias de trabajar junto al mar y las cascadas. Ese episodio recuerda una realidad poco romántica de la fotografía de naturaleza: el agua, la humedad, el barro y las caídas forman parte del riesgo.

Un trípode estable, una funda impermeable y tiempo para esperar suelen aportar más que un accesorio sofisticado. El error habitual consiste en pensar que una fotografía de paisaje se resuelve con una cámara de alta gama, cuando a menudo depende de la posición, la luz y la paciencia.

Del paisaje al timelapse con Tom Lowe

La colaboración con el realizador estadounidense Tom Lowe llevó al fotógrafo al sudeste de California durante la producción de Timescapes: Rapture. El proyecto combinaba paisaje, fotografía nocturna y secuencias de timelapse, una técnica que reúne muchas fotografías tomadas con intervalos regulares para crear la sensación de movimiento.

La experiencia resulta relevante porque desplaza la atención desde la fotografía aislada hacia la continuidad visual. En un paisaje nocturno no basta con lograr un fotograma atractivo. También hay que mantener constantes la composición, la exposición y el enfoque para que la secuencia no presente saltos molestos.

En los vídeos divulgativos asociados a esa etapa se explicaba el uso de iluminación artificial en escenas nocturnas. Una lámpara de camping podía perfilar un árbol, mientras una caja y unas piedras servían para fragmentar la luz y evitar que llegara de forma demasiado directa.

La solución es sencilla, pero la idea tiene mucha profundidad. La iluminación no siempre exige flashes profesionales ni grandes paneles. A veces basta con modificar la dirección y la dureza de una fuente pequeña. Esa capacidad de improvisar sigue siendo una de las habilidades más útiles para cualquier fotógrafo.

Qué puede aprender hoy un fotógrafo de esta historia

La trayectoria documentada deja varias ideas aplicables a quien empieza en fotografía de naturaleza en España. La primera es elegir un tema que invite a volver al mismo lugar. La repetición permite reconocer cambios de luz, estaciones, comportamiento animal y posibilidades de encuadre.

  • Empieza con el equipo disponible y aprende a identificar sus límites.
  • Combina lectura técnica con práctica real en exteriores.
  • Observa antes de disparar y vuelve a los lugares conocidos.
  • Protege la cámara frente al agua y no arriesgues el equipo por una sola toma.
  • Usa la luz artificial con intención, aunque la fuente sea sencilla.

También hay una enseñanza menos visible. El progreso no depende solo de acumular premios o cambiar de cámara, sino de construir una mirada reconocible. En el caso cántabro, esa mirada nació de la observación de la naturaleza y se fue ampliando hacia el paisaje nocturno, el timelapse y la narración audiovisual.

La lección de Torrelavega sigue siendo muy actual

La historia de este fotógrafo demuestra que la cultura visual puede comenzar en un entorno cotidiano, con una compacta sencilla y una afición concreta. Lo decisivo fue convertir la curiosidad por los insectos, las montañas y la luz en una práctica constante.

Cuando reviso una trayectoria así, me interesa menos la etiqueta de joven prodigio que el método que hay detrás. Mirar con atención, salir a fotografiar y aprender de cada limitación sigue siendo una fórmula mucho más duradera que perseguir únicamente el equipo o la visibilidad.

Preguntas frecuentes

Comenzó alrededor de los 10 años usando una compacta Olympus de 3 megapíxeles que pertenecía a sus padres. Al principio fotografiaba mariposas, insectos y otros elementos para observar y reconocer las especies.

El paisaje le permitió trabajar la escala, la atmósfera y la composición, mientras la fauna y los insectos le exigían paciencia y precisión. La combinación de estos temas amplió su mirada sin depender de un único tipo de imagen.

La imagen se realizó en el Parque Natural de los Collados del Asón, junto a una cascada de unos 50 metros. Utilizó trípode y filtro polarizador para controlar los reflejos y el brillo de las superficies mojadas, especialmente cuando aumentaba el caudal.

La colaboración con Tom Lowe en el sudeste de California le acercó al timelapse, la fotografía nocturna y la producción audiovisual. Esta técnica exige mantener constantes la composición, la exposición y el enfoque en muchas imágenes tomadas a intervalos regulares.
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Autor Miguel Montalvo
Miguel Montalvo
Soy Miguel Montalvo y mi camino en el mundo de la fotografía, el vídeo y las artes visuales suma ya 4 años de experiencia. Desde que comencé a explorar estas disciplinas, me cautivó la forma en que una imagen o un fotograma pueden contar historias, evocar emociones y capturar la esencia de un momento. En imageo.es, mi objetivo es compartir ese entusiasmo, desgranando técnicas, analizando tendencias y ofreciendo perspectivas que ayuden a comprender mejor este fascinante universo visual. Me esfuerzo por presentar la información de manera clara y accesible, verificando los datos y organizando el conocimiento para que sea útil y fácil de asimilar, siempre buscando que el contenido sea preciso y esté al día.
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